viernes, 9 de mayo de 2008

El Instituto de Estudios de Comunicación, ¿un "nexo" entre el Gobierno y la Facultad?

El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Sociales manifestó, ante las críticas recibidas por el informe presentado a la presidenta de la Nación a propósito del tratamiento mediático del conflicto agrario, que sólo había "cumplido con su obligación". Pero lo que en su momento caracterizamos como un alineamiento del gobierno de la Facultad con el Poder Ejecutivo nacional no estaba errado, y los hechos sucedidos en los últimos días demostraron que nos quedamos cortos.

I
El 16 de abril se presentó el Instituto de Estudios sobre Comunicación (IEC), dependiente de la Jefatura de Gabinete, o sea de Alberto Fernández. Según se afirma en la página Web de la Secretaría de Medios de Comunicación, “el IEC tiene como objetivo estratégico la reflexión sobre los medios y, en ese sentido, organizará charlas debates en todo el país, editará publicaciones sobre la temática de medios e instrumentará investigaciones académicas. También, se convertirá en un espacio de reflexión teórico y práctico, transversal a todas las instituciones que componen el campo de la comunicación y pretende ser el articulador de la vasta y rica producción de nuestro país”. Pero lo que resulta más importante para nuestra Facultad y nuestra carrera, para el futuro de ambas y de la universidad pública en su conjunto, es que el Consejo Académico del IEC está conformado, entre otros, por Eduardo Aliverti, Martín Becerra, Alicia Entel, Guillermo Mastrini, Luis Alberto Quevedo y Damián Loretti. Integrantes, todos ellos, directos o indirectos, del oficialismo de la Facultad y la carrera de Comunicación durante los últimos períodos y el actual.
La creación del IEC sucede justo en un momento en que la universidad pública, y en particular nuestra Facultad, atraviesa una fuerte crisis –salarial, infraestructural, etc., presupuestaria, en definitiva- que tiene como principal responsable a un gobierno que prefiere “redistribuir” los recursos subsidiando empresas privadas, pagando la deuda externa y manteniendo el tipo de cambio alto para favorecer a la patria exportadora, en vez de destinarlo a la educación, la salud, la vivienda, etc.

II
Nuestra facultad está dividida en cuatro sedes de hecho -donde dar clases está más cerca de ser una odisea que una actividad pedagógica-, la concreción del edificio único está postergada quien sabe hasta cuando, la mayoría de los recursos para investigación son casi una burla, cientos de docentes trabajan gratis para sostener su funcionamiento, quienes han sido nombrados con salario aun espera por recibir su primera paga, el sueldo de quienes ya lo perciben está muy por debajo de la canasta familiar, y los docentes que se jubilan lo hacen sin movilidad, después de haber dedicado gran parte de su vida a la enseñanza y la investigación.
Mientras sucede todo esto y más, los sectores que gobiernan la Facultad y dirigen la carrera de Comunicación han decidido plegarse, para darle legitimidad desde la comunidad académica, a ese mismo gobierno que no incrementa el presupuesto universitario cuando dispone de los recursos para hacerlo-superávit fiscal y reservas-. El mismo gobierno que no tiene el menor pudor en destinar fondos para la creación y funcionamiento de un instituto que desarrollará las tareas que ya realiza, o debería realizar de contar con los recursos mínimos, la universidad pública. El mismo gobierno que hace todo, o no hace nada para impedirlo, que la universidad pública continúe cayéndose a pedazos, ahora dispone de los servicios académicos de quienes deberían ponerse al frente de las luchas que se están desarrollando para impedir la destrucción definitiva de la educación pública y/o su privatización.

III
En estas circunstancias, la creación del IEC parece perseguir otros fines, como evitar cualquier desvío progresista de quienes gobiernan Sociales. De no ser así, ¿podremos esperar que los sectores que conforman el Consejo Académico del IEC se pongan al frente del reclamo por mayor presupuesto para la universidad pública, para la UBA, para Sociales? ¿De salarios justos para quienes ya los perciben, y salario para quienes trabajan de manera gratuita? ¿De más recursos para que la producción de conocimiento sea destinada a resolver las problemáticas sociales? ¿Por condiciones edilicias que no pongan en riesgo la vida de trabajadores docentes, no docentes y estudiantes, como sucedió en la Universidad Nacional de Río Cuarto? Si no lo hicieron cuando sus vínculos con la administración Kirchner eran menos evidentes pero existían –la elección de Rubén Hallú, por nombrar sólo un caso-, ¿lo harán ahora que su relación es mucho más directa y sin tapujos? ¿O seguirán recurriendo al eufemismo de la emergencia presupuestaria para evitar todo compromiso directo con la defensa de la educación pública?

IV
Si el Consejo Directivo de Ciencias Sociales, si la Dirección de la Carrera de Comunicación, quieren continuar “cumpliendo con su obligación”, la defensa de la universidad pública entre ellas, tienen una gran oportunidad para hacerlo: Convocar y sumarse a la marcha que se realizará el viernes 16 de mayo al Ministerio de Educación de la Nación en reclamo por mayor presupuesto para la UBA, por la solución inmediata de todas las irregularidades que afectan a las unidades académicas e impiden su normal funcionamiento. De no ser así, el IEC habrá mostrado cuáles son sus verdaderos propósitos: ser el Nexo a través del cual el Consejo Directivo de la Facultad y la Junta de la Carrera de Comunicación legitimen un supuesto proceso de reforma de la Ley de Radiodifusión que no acabara con sus escandalosos niveles de concentración. Un proceso legitimador que es muy probable concluya con el paso de funcionarios de la gestión de Sociales a la gestión del gobierno en el terreno comunicacional, dejando en claro, al fin de cuentas, donde está, estuvo y estará cada uno en la defensa de la universidad pública.


PDU / Docentes y graduados de Comunicación
Por la Democratización Universitaria

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